Llegir en cas d'incendi: Al leer tu novela, a mí, como lector empedernido de novela no histórica, se me antojo tu obra como una de aventuras enmarcada en un pasado muy pintoresco, ¿qué proporción hay en tu creación de novela histórica, propiamente dicha, y de novela de aventuras, o biográfica?
No hay una proporción marcada entre historia real y ficticia, puesto que la mayor parte es absolutamente real. Se trata de contar la historia real como aventura. En todo caso, en todas mis novelas, en el epílogo siempre cuento lo que es real y las licencias que me tomo, para no desorientar al lector ni dar lugar a equívoco. Me comprometo con el concepto y el posicionamiento del lector con la novela histórica, y con el objetivo de que sepa separar la realidad de la ficción. El concepto de novela histórica ha sufrido mucho por la falta de esta honestidad, que no merma el libro, sino que lo enriquece.
Llcd'in: Cuando te sentaste a empezar a escribir “La Sombra del Faraón”, ¿cuánto tiempo llevabas invertido ya en investigar para la novela?
Antes de cada novela (antes de empezar a escribir) ya llevo un trabajo histórico de, como mínimo, un año y medio. Me obligo a ser riguroso y tener todos los datos en la cabeza y en mis notas, para poder escribir después absolutamente relajado y con la confianza de una buena base histórica, lo que me permite exprimir mi creatividad y darle a la novela ese punto de aventura. Es mezclar el método (primero) y el instinto (después) para que el fruto sea riguroso con la historia pero de forma fresca, ameno de lectura y muy entretenido (eso, por supuesto es el lector el que tiene que decirlo).
Llcd'in: De todos los personajes que salen en la obra, hay uno que a mí especialmente como lector me fascinó, aunque no el único, el narrador, Pi , ¿es el más complejo de todos?, ¿fue él el más difícil de crear?
Es un personaje ficticio necesario, porque sirve de nexo de unión a los personajes reales y las tramas. Es una persona a la que se toma cariño enseguida, alguien con el que todos podemos identificarnos, sencillo y humilde, inteligente, noble, cauto y razonable, antiguo y moderno a la vez, y que crece como persona, que vive intensamente y que pasa por unos avatares que le vendrían grande a cualquiera, como a la mayoría de los personajes.
Llcd'in: ¿Podrías describirnos la metamorfosis que sufre Pi durante el transcurso del libro?
Podría definirle como un peón de ajedrez que recorre el tablero y llega a ser reina. Alguien que pasa su infancia en la creencia cómoda y bondadosa del sueño de un dios humanista y bueno como el propio faraón, y que todo aquello en lo que cree se tuerce como la vida misma, desde el sueño de un dios, su fe misma, el cambio de su amigo, su luz, el despertar a la masculinidad de una manera violenta, la confianza en el ser humano, y la conciencia de correr hacia ninguna parte, en manos de intereses de otros, como un ratón que corre en su carrusel, dentro de su jaula.
Llcd'in: ¿Es más fácil describir los fastuosos salones de un palacio en el antiguo Egipto, por ejemplo, que la profundidad emocional de un príncipe consentido y manipulable como lo fue Tut?
Hay que meterse en la historia y visualizar ambas cosas, tanto el escenario físico, como la personalidad del personaje, y como he explicado antes, en su creación se mezclan el estudio histórico y psicológico con la maravillosa escritura instintiva que fluye libremente. Ese es el mejor momento de la creación de una novela. Cuando ves en tu mente lo que acontece en la novela, mejor que una película de cine, tan nítidamente que tu mente corre más rápidamente que tu mano. Es una sensación increíble, que justifica cualquier aspecto negativo del proceso.
Llcd'in: Tut no deja de ser nunca un niño, ¿crees que por culpa de ello jamás podría haber sido feliz?, o ¿piensas que esa lucha que mantiene por “crecer” representa la felicidad que buscamos todos?
Físicamente no tiene tiempo de abandonar la niñez, y psicológicamente no tiene tiempo para digerir de repente lo que se le viene encima. Para mi es un personaje entrañable, una víctima, un niño con responsabilidades de hombre, que quiere ser un hombre sin serlo. El lector juzgará si los acontecimientos que se suceden en tan poco tiempo no son demasiada carga para un niño. Representa la búsqueda, no de la felicidad pura (que sí busca Pi), sino del falso ideal de felicidad material a través del poder.
Llcd'in: ¿Cómo haces en tu libro para despojar a la crueldad de la guerra ese tinte romántico que muchas novelas épicas contienen, y darle la veracidad necesaria?
En la novela histórica, sobre todo en el género del antiguo Egipto, en este punto se suele caer en los defectos por exceso o por defecto, el romanticismo, la épica y la ñoñería por una parte, o por el otro lado, la excesiva crudeza. Es un equilibrio muy difícil. Me veo en el compromiso de mostrar la crudeza desgarradora de la batalla, sin abandonar el punto de vista de un ser humano. No es fácil, y repito que el lector juzgará si es un acierto.
Llcd'in: Nefertiti, ¿realmente era cómo la describen los ojos de Pi?
Nefertiti era tan arrebatadoramente bella como se muestra en el busto del museo de Berlín que aparece en la fantástica portada, puesto que en este periodo, y por orden de Akhenatón, el arte se naturaliza, y de este modo, el faraón se retrata tan literalmente feo (afectado por la enfermedad de Marfan) como bella es su esposa.
Llcd'in: El onanismo que Nefertiti practica en uno de los pasajes de la novela, ¿realidad o ficción?
Absolutamente cierto. Era una práctica común, como una ceremonia de diversos fines. En este caso, para pedir a la diosa que le concediera dar un hijo varón a su marido (le dio nada menos que seis hijas aquejadas de la misma enfermedad y tan feas, por tanto, como su marido). Los “útiles” están documentados, como las propias ceremonias. Hay muchos aspectos de la sexualidad al servicio de la religión y aún del protocolo real, que se desconocen porque se ha tratado como un tema tabú, cuando estaba totalmente integrado en la vida cotidiana. Sólo el genial Terenci Moix se atrevió a abordarlo, con resultados dispares. Yo trato este velo sensual como un valor añadido y siempre al servicio de la trama, nada gratuito.
Llcd'in: Amar, ¿qué significa esa palabra en boca de Pi, Tut o Nefertiti?
Es un concepto apasionado, profundo, más allá de la posesión física o el sentimiento platónico. Y sin embargo no has mencionado a Akhenatón, cuyo amor es el más bonito, puesto que crea un dios, una capital y un reino falsos a medida del amor que siente por su esposa. Eleva el amor a la categoría de divinidad. Es precioso. Por eso dedico la novela a mi esposa.
Llcd'in: ¿Cuáles son tus libros de sobremesa?, ¿tus autores de referencia?
Leo de todo. Cualquier novela que me entretenga me parece buena. Me temo que no soy de grandes referencias clásicas, sino que tengo gustos eclécticos. Puede gustarme un libro de un autor, otro de un género, un cuento, incluso una poesía. Soy un lector voraz.
Llcd'in: ¿Para cuándo una nueva novela en las librerías?, ¿nos puedes adelantar algo?
Pronto. En unos meses saldrá a la luz EL CONSTRUCTOR DE PIRÁMIDES, también ambientada en Egipto antiguo, aunque cronológicamente muy lejos de La Sombra del Faraón. He hecho un pequeño estudio de mercado entre egiptólogos, escritores, periodistas y lectores, y todos han coincidido en que es mejor que La Sombra. En ella, explico en el mismo tono de aventura, cómo y por qué se construyeron las pirámides, de modo ameno y sin ningún género de duda.
Llcd'in: Santi, ha sido todo un placer poder contar contigo para esta entrevista. ¿Quieres añadir algo más?
Sólo agradeceros que me permitáis expresarme, y animar a los lectores a que me sigan enviando sus comentarios y reseñas espontáneos y sinceros, que me hacen crecer, hasta que consiga escribir como ellos se merecen.
M. Villanova